Ja!

Así fue cómo ocurrió...sin darme cuenta me vi contagiada con la burda risa de las masas, de esa que te duele la guata de tanto abusar de ella...la que ejercita tus musculos abdominales sin mayor ejercicio, la que deja deliciosos hoyuelos en tu rostro...
Tonta y mil veces tonta!, un momento de felicidad no borra toda una vida de tristezas...